
Aparece y desaparece como lo efìmero del color naranja del otonyo.
Y no sè què decir, màs bien, el silencio habla por mi.
Delicado momento de inercia arrepentida que salpica tu pasto orgullo.
Càllate zorro traidor que algùn dìa comeràs sapos por culebras y
entonces me banyarè en la sin razòn de tu pesar.