Y no así procuro mantener distancia para no salpicarme con el barro de tus dudas porque tus dudas se convierten en mis dudas y eso me hace perder el Norte.

Pasión, desenfreno, desquite polvoriento de sexo fugaz en la noche de nuestro silencio, a la mirada impasible del deseo incontrolado del saber que por fin pude besar tus labios, tocar tu cuerpo.